06 marzo, 2010

Vuelo libre

Palpaba con las yemas de los dedos los límites de la prisión de su cuerpo sin encontrar ese resquicio que le permitiría escapar.
Su piel, tantas veces recorrida, sólo confirmaba la solidez de su encierro. Sus ojos, minúsculos ventanucos al exterior, apenas dejaban entrar más que el dolor de un mundo oscuro que nunca fue suyo.
¡Déjame salir!, quería gritar, sin que las palabras encontraran tampoco la salida. Nadie le escuchaba, nadie le escucharía jamás.
Carne sólida, doncella de hierro que aprisionaba su contorno, los muros que no podría escalar.
Se golpeó, primero con los dedos,
después con las palmas abiertas, al fin con los puños hasta que el dolor le hizo parar. Miró las cicatrices lineales de sus muñecas; el olor a vómito, tantas veces forzado, regresaba a su memoria; su cuerpo, su sólido cuerpo que se negaba a dejarlo volar.
Si, al menos, pudiera volar, extender los brazos y volar, alejarse del suelo y volar.
El cielo es hoy tan azul, el aire huele tan bien…
Comenzó a correr con un trotecillo indeciso, mirando a los turistas que se acodaban en el balcón del mirador y que cada vez estaban más cerca, con sus cámaras y sus sonrisas estúpidas. Arreció la carrera, el cielo era cada vez más azul, los turistas se disipaban en la luz, el vacío le mostraba la gran llave, sólo tenía que alargar la mano y tomarla.
Apoyó un pie en el escalón de piedra que sustentaba los maderos del mirador, se sujetó con ambas manos, se impulsó hasta colocar ambos pies en el tablón más alto.
No vio cómo todos lo miraban. Sólo sintió que el cielo jamás estuvo tan limpio, sólo supo que, al fin, había encontrado la salida.

Texto: Ana Joyanes
Música: Pearl Jam
Jeremy, extraído del album Ten, 1991

(...) Clearly I remember
Pickin' on the boy
Seemed a harmless little fuck
But we unleashed a lion (...)


También podéis encontrarlo en: www.youtube.com/watch?v=oNO6pAJBCs4