28 abril, 2010

Primera parte (7 Plumas)


Sophie era una chica solitaria, introvertida y sin mucho interés por socializarse. Vivía a las afueras de Edimburgo, ciudad que aún siendo bastante fácil de conocer, le producía un gran temor e inseguridad, principalmente cuando oscurecía, y todas las historias tétricas de los pasadizos subterráneos afloraban a la superficie de las calles llenas de fantasmagóricos disfraces.
Había un detalle importante en su vida, tenía un defecto físico en su pie derecho que le obligaba a andar con pequeños saltos. Según sus progenitores era una cosa insignificante e incluso graciosa, pero menuda gracia fue entrar en el colegio el primer día, y notar que todos imitaban su paso saltarín por los rincones, sin ni siquiera preguntar quién era, como se llamaba o el porqué de ese peculiar caminar.
En muchas ocasiones el ser insociable le facilitaba no entablar ningún tipo de conversación, ya que, para ella, todo aquel que priorizaba el aspecto físico, no merecía el más mínimo respeto.
Sophie había construido un mundo en su mente que alimentaba con cuentos y personajes imaginarios, un mundo que solo conocía ella y que le había regalado la etiqueta de autismo sin diagnosticar, etiqueta que en el fondo le interesaba conservar para que la dejaran en paz.
Así pasaban los días, los meses y los años, y Sophie metida en su solitario mundo había llegado a los 25 con muchas más penas que glorias…
(continúa en: 7 Plumas )