05 mayo, 2010

La Verdad


Estoy solo. Hay una playa justo enfrente de mí. El mar está muy lejos de la orilla. La marea calma, baja. Nada pasa, sólo espuma y brisa y algo de sol entre nubes grises. Una panza de burro colgando del cielo caliente.

De pronto más brisa, y menos sol, y más nubes grises. Brisa que se agacha, se tapa, desaparece. Entonces aparece el viento y las espumas son ahora olas. Saltan peces, parecen huir, querer colgarse de la panza del burro. Y luego tiburones que se comen a los peces y son ellos los que intentan trepar. Por último orcas que golpean y matan a los tiburones. Ninguno de los bichos alcanza a llegar a la panza del burro. Las olas enormes, pero aún lejos, arrasan con todo. Por fin un hombre vislumbra de la nada. Deja las huellas en la arena. Sostiene un arpón bastante grande en unos brazos como robles. Un gran hombre que se cree muy grande.


Estoy solo. Veo la playa y he visto todo esto. Creo que es todo increíble, pero en realidad es tan sólo un gilipollas más, la verdad

Autor: El Jugador 
Narrador: La Voz Silenciosa