15 junio, 2010

La entrevista


Las lágrimas afloran fáciles, y mis pupilas tiemblan, la alegría se transmite con el llanto, la dicotomía vuelve, y se funde en contradictorias señales.
Las entrañas vibran con humanos gestos, el conocer, el hablar, el saber, se vuelcan en momentos placenteros de calmos ríos, de anécdotas sedientas de ser escuchadas y compartidas con los vivos.
Minutos gloriosos del que habla, minutos gozosos del que escribe y escucha. Un pequeño esfuerzo para sentir que compartimos mucho más que un simple gusto, un rato de trabajo que se convierte en todo un acontecimiento acompañado de deseos, sentimiento y vivencias sinonimias.
Pensamientos que dan vueltas y que se agitan por saberse transmitir, no hay palabras de emoción, hay emociones por sentir.