15 junio, 2010

Metallica Rules!



Seek and destroy. La última canción del conciertazo de Metallica en RockinRio.
Algo más de dos horas de heavy, del mejor heavy, del que te entra por los oídos, por la piel.
Sin descanso, trayendo las mejores y más emblemáticas canciones del grupo, perfectamente coordinado –veinte años tocando juntos, son veinte años-, con fuerza y ganas. Cyanide, Creeping death, Sad but true, The end of the line, For whom the bells tolls: temas de los primeros trabajos, del último.
One. Master of puppets. Fight fire with fire. Seguidas, una tras de otra, una sucesión de sus mejores canciones que consiguen que se te ponga el vello de punta, que te lata el corazón al ritmo de la batería, que sientas todas las fibras de tu cuerpo vibrar con las guitarras.
La voz no ha acompañado demasiado a James. Nothing else matters, el más melódico de sus temas, no es muy adecuado para su voz cascada. Sin embargo, cuanto más heavy, mejor la voz. Phantom lord o Seek and destroy la han recuperado para que disfrutemos de la mejor Metallica.
Lars Ulrich en buena forma, Kirk Hammet, digno alumno de la guitarra de Joe Satriani, Robert Trujillo, un monstruo del bajo –te echamos de menos, Jason.
Y James, siempre cercano –how does it feel to be alive?-, siempre pendiente de contactar con el público –are you still out there? We are the Metallica family-, sin olvidarse de agradecer repetidas veces la acogida al público de España, de Madrid.
Metallica para siempre. Heavy metal forever.

Crítica: Ana Joyanes