23 septiembre, 2010

El Cañón de Lenny



la pistola estaba humeante aún pero la sangre en mi cara y mis manos ya había secado, sus ojos ya se habían vaciado hace tiempo y aún me temblaba las manos... Pero él estaba muerto, con sus ojos muertos me miraba desde el otro lado preguntándome, inquiriéndome un por qué... y sin pensarlo, apunté la pistola hacia mí, y comí cañón como decia Lenny...