08 octubre, 2010

En el sofá



Me gusta este estado de somnolencia que me ha entrado aquí en el sofá.
El problema es que como no estoy dormida del todo, no puedo evitar el sentir algo de hambre. Pero me da pereza levantarme para ir a la cocina, y además lo que hay no me apetece mucho. Creo que mejor me quedo echada en el sofá, con la tele de fondo, el sitio calentito y hecho a mi forma.
La cosa es que además me están entrando ganas de hacer pis y queda fatal hacérmelo encima, ya soy mayor para eso.
Qué problema esto de tener que decidir si aguantarme las ganas o seguir durmiendo. Se está tan a gusto...
Podría intentar dormirme y así me olvido de las dos cosas, pero cabe la posibilidad de que se me escape algo y entonces la liamos.
Vamos a concentrarnos: tengo sueño y tengo que dormirme, tengo sueño, tengo sueño,.... Parece que lo voy consiguiendo...
Vaya por Dios... ahora me pica la espalda... voy a tener que ponerme derecha para rascarme. Creo que he cogido pulgas,... serán de aquél pastor alemán con el que estuve jugando ayer cuando mi ama me llevó al parque.

Autor Texto: Margarita Dorta Ramírez