27 noviembre, 2010

65


-¡Qué lejos suena el teléfono! -Pensó mientras su culpa fluía por su cuerpo desnudo y escapaba por sus venas sesgadas. La culpa de no haber sabido hacer que su matrimonio fuera feliz, de no haber sido buena madre de sus hijos, de no haber sabido nunca planchar las camisas de su marido como a él le gustaba, de haber intentado seguir adelante en su profesión aún cuando él le decía, con toda la razón, que nunca llegaría a ser nadie... Ese baño caliente teñido de rojo, le hacía sentir bien, libre al fin de su culpa. Ya dejó de sonar el teléfono. Menos mal. Le molestaba. Prefería dormir tranquila. Sin ruidos. Sola. Libre...
Al otro lado del 016, seguían preocupados:
- “Lo único que nos ha dicho es que ella es la número 65”.

Texto: Miguel Ángel Brito
Narración: La Voz Silenciosa