06 mayo, 2011

Puta Vida. Niña caprichosa.



Puta vida, ¿Cómo quieres que siga dando la cara por ti?, si cada día me apuñalas. No tienes misericordia conmigo y te ensañas sobre mi existencia de forma encarnizada y sangrante. ¿Cómo quieres que predique tus maravillas y tus colores? Vida injusta, vida caprichosa, que solo abusas de aquellos que no te babosean, de los que no se arrastran, de aquellos que no te temen... Arremetes contra mí, poniéndome pruebas insuperables, que son zancadillas insalvables para aquellos que mendigan vivir, pero que en mi caso solo son piedritas en el camino bajo mis ansias de gozar y sentir. Me regalaste la existencia y pretendes que la hipoteque bajo un existir de subordinación. ¡Quiero vivir!, adoro vivir, respirar y gozar con el pálpito de la vida. Soy un vividor y también un superviviente de tus antojos de niña caprichosa. Puta vida. ¿Cómo quieres que publicite lo excitante que resultas? Eres la que sostiene las riendas, lo sé, eres la que tiras de ellas hasta hacerme daño y sangrar, lo se, pero este caballo al que cada día castigas más, sangra fustigándome a tu antojo sin piedad. Me la tienes jurada por mi rebeldía, por mi empecinamiento en no darte la razón. Quieres demostrarme que tú eres la vida, la razón de esta novela, la que manda… pero yo vivo, me gusta vivir y que no soltaré lágrima alguna por tus cornadas. Te juro que no me quitarás las ganas de trotar, pues ya no puedo correr, seguiré latiendo por encima de tus caprichos… No te apoderarás con tus cabronadas constantes de que disfrute siendo protagonista de mi novela. 
Ten cuidado vida con quien te la estás jugando, ¡voy a por ti!. Hoy te has superado en tu maldad. Te quitaré la vida, te quitaré de mi existencia y partiré a vivir sin el sufrimiento al que me sometes y al que yo soy insensible.


Texto: Francisco Concepción Álvarez (FranCo).
Narración: Jose Francisco Díaz-Salado.