28 noviembre, 2010


Título:  
La luz es más antigua que el amor

Autor: Ricardo Menéndez Salmón
Fecha de publicación: 14/09/2010
176 páginas
ISBN: 978-84-322-1295-6
Formato: 13,3 x 23 cm.
Colección: Biblioteca Breve
Precio: 17,50 €

Crítica: Lucía (De libro en libro)

Una novela luminosa

A tenor de lo oído (al propio autor) y leído, tanto en la contraportada del libro como en entrevistas y artículos parece que estamos ante una obra que tiene más de ensayo que de novela –alguien hablaba de género híbrido-que rompe con lo escrito con anterioridad por el autor. En mi opinión no es así.
Si las anteriores novelas giraban en torno al HORROR (La Ofensa) la MALDAD (Derrumbe) y la MENTIRA (El Corrector) esta lo hace sobre el PODER y su relación con el arte. De nuevo el autor aborda el lado oscuro de los hombres. La diferencia con las anteriores es que, frente a ellas, en La luz es más antigua que el amor, nos otorga, si no esperanza,
si consuelo: el que nos da la belleza.
No creo que la belleza haya gozado nunca de muchos adeptos entre la élite de patronos y consejeros áulicos que dirige el mundo. La belleza no tiene bandera conocida, la belleza no cotiza en Bolsa, la belleza no es un combustible ni una materia prima. Su misterio radica en su inutilidad, en ser un camino que viene de ninguna parte y a ninguna parte conduce.(…) sirve para consolar, para librarnos de la aflicción de un mundo en que la dignidad humana es crucificada todos y cada uno de los días
El motivo de introducir un elemento que convierte un cuadro religioso en sacrílego está también en Los ancestros, uno de los cuentos incluidos en Gritar. Hubo también momentos durante la lectura en que me recordó a Derrumbe–-la reflexión sobre la necesidad humana de domeñar a la naturaleza, el miedo hacia ella.
¿Es una novela luminosa? La primera parte, la del pintor renacentista, Adriano de Robertis, sí; también redonda (adjetivo que he utilizado muchas veces, refiriéndome a este autor). Esa historia tiene entidad por si misma; en realidad, las historias de los tres pintores la tienen podrían ser publicadas de forma independiente pero la primera tiene una “luminosidad” –y utilizo este adjetivo con premeditación-de la que carecen las otras, en las que la paleta de colores –ya que hablamos de pintores- se va oscureciendo hasta llegar a los grises y negros del suicido (Rothko) o la locura (Vsévolod Semiasin).
Ni ensayo ni “género híbrido”; estamos ante una novela o nouvelle -el término francés se ajusta más a lo que nos ofrece M.S- A propósito del número de páginas de sus libros, siempre menos de doscientas, alguien comentaba en el blog que podía ser porque no tenía nada más que decir; más bien creo que es por lo contrario. Es un autor denso, concentrado y es precisamente esa concentración de ideas y asuntos sobre los que nos hace reflexionar e, por lo que algunos hablen de ensayo.
Probablemente sean también estos, los motivos que hacen que no se trate de un autor fácil de leer, incluso incómodo. Quien haya leído Derrumbe como una novela policiaca (estructura que utilizó) se equivoca. Quienes lean La luz es más antigua que el amor como una novela de misterio – ¿qué fue del fresco de la virgen barbuda?- se equivocarán. Incluso quienes quieran leer un libro con un final, si no feliz, al menos evidente.
Aún queda otro aspecto de la novela; la inclusión del propio autor como personaje. Aquí el libro flojea un poco; la parte del escritor Bocanegra, no termina de encajar con la de los pintores. Encuentro el mismo problema que en El corrector, donde también recurrió a la autoficción. Esa es la parte más endeble. En unas declaraciones decía Ricardo que está reflexionando sobre si seguir autoficcionándose. Como lectora suya, le aconsejaría que no lo haga.