19 diciembre, 2010

Historias de sujetadores


Si existiera algún adjetivo con el que calificar con una sola palabra Historias de sujetadores, me quedaría con original.
Original en las historias que nos presenta con el aspecto de cotidianas, original en la forma en que las trata, original en la manera en que nos deja sorprendidos con un final que no esperamos.
Pero Historias de sujetadores no es solo un conjunto de relatos originales. Eso sería decir muy poco.
En Historias de sujetadores palpita la esencia de la mujer, tan variada, compleja, cambiante, tenaz, pasional, llena de complejos y de amor, libre para hacer su voluntad o atada a un pasado que la condiciona, perceptiva, a ratos depravada, los más, sensual, con pasado, presente e infinitos futuros.
Y, para qué negarlo, en Historias de sujetadores también hay hombres que no son meros comparsas. Son el contrapunto necesario, el eje que hace girar el interés de las protagonistas, quienes dan sentido las fantasías, anhelos y gozos de las protagonistas absolutas de estos relatos.
Hablé de originalidad, pero esta reseña no estaría completa si no resaltara la clave del universo de Anabel Consejo Pano: la sensualidad. En cada relato, en mayor o menor grado, nos encontramos con mujeres sensuales, sexuales, que viven sus experiencias y nos dejan participar en ellas desde ese puesto de voyeurs de excepción que Anabel nos proporciona.
Leer Historia de sujetadores es un placer infinitamente más que recomendable, un viaje a la sensualidad que aparece en lo cotidiano, cuando menos te lo esperas; una infusión de gozo que penetra por tus neuronas, cala en tu cuerpo y te deja satisfecha aunque, como sucede con todo placer que se precie, con ganas de más.
Crítica: Ana Joyanes