08 diciembre, 2010

La sensatez de lo absurdo


El hombre sin cabeza de la mano de un alienígena junto a un esqueleto que toca el piano amenizando con su música la fiesta.
Numerosos artistas sin nombre rodeados de una marabunta humana que elogian generosos las ideas más originales de la calle.
Los aplausos espontáneos, la mayor gratificación de los que disfrazados, mantienen una absurda ilusión.
La sensatez del que quiere hacer arte a toda costa.
La gran Rambla no duerme. La inmensa vía transformada en un teatro de variedades se alimenta hora a hora, se recicla constantemente de artistas espontáneos, de genios de momentos cumbres.
Pintores, equilibristas, malabares, músicos de la vida, disfraces de sueños locos, el papel de regalo de una caja de sorpresas. Todos tirando del lazo que destapa la curiosidad, para adivinar, reír, llorar, sentir la sensatez de lo absurdo.