27 diciembre, 2010

Labios con sangre de otros



Bajo manto púrpura, el terror se cobijaba.
Como una imagen mezclada,
entre la carne rosada de sus pechos jóvenes
entre los ojos viejos de tanto tiempo.
Entre el olor a muerte que nacía de su boca.
Entre dos monstruos abrigados
en la belleza ya imperecedera.
Dulce, dulce muerte.
Perfecta trampa,
el arremolinarse en su cuerpo frío y morir.
Dulce trampa el terminar bajo sus colmillos.

Texto: William Ernest Fleming