26 diciembre, 2010

Mi pequeño homenaje


A un artista, a un genio del humor elegante, del humor con sensibilidad, de la improvisación con amor.

Hoy recuerdo con ilusión su nariz brillante, su gorro florero, sus zapatones multicolor y su pantalón fucsia. Venía a alegrar un instante a unos niños que carecen de tiempo, de espacio y juego.

La ilusión iba cegando la incertidumbre y las expresiones se tornaban ríos de alegría.
El instante se volvió sueño, el sueño se palpó, el encanto se materializó y contagió el ambiente.
La magia traspasó la diversidad de un entorno que sólo podía controlar un clown, un payaso cuerdo con una gran estrella llena de luz.

Para Wame, un artista.