04 diciembre, 2010

Sin mendigar al futuro


 
Quisiera sumarme al decimocuarto brindis, los primeros son algo fríos y sosos -y no se sabe muy bien por qué brindar- y los siguientes son propios de las fotos inevitables. Yo me refiero al que viene justo después del "Asturias Patria Querida" cuando se han sumado al acto dos o tres desconocidos, sin que se sepa quienes son ni cuando aparecieron, y cuando desde las ventanas de los edificios de los alrededores, porque para cuando eso ocurra ya no se sabe dónde está uno, griten "¡que se callen o llamo a la policía". En ese momento me quiero sumar al brindis en esa celebración triunfal, como si hubiésemos burlado a la vida, sabiendo que estamos aquí y ahora, cuando el espacio deja de serlo para convertirse en una constatación, un hecho palpable, un abrazo cálido entre personas que sienten los mismos latidos, que palpitan las mismas ilusiones y a las que es tan fácil querer. Y si me preguntaran por qué brindar, no mendigaría nada al futuro, ni le pediría ningún favor a la vida, o un deseo a los dioses. Solo levantaría la copa, para mirarnos a los ojos y sonreír, aunque estemos solos, como hago desde que los he conocido, eso será suficiente.

Autor: Marcos Alonso.