10 diciembre, 2010

Un maelstrom en una taza



"...la pistola dejó de humear en el mismo momento en que ella se dió cuenta de lo que había hecho. Sus ojos de ira se tornaron vidriosos, y su boca se convirtió en la semejanza de esas máscaras de alegria y tragedia que representan el teatro griego clásico. No supo por que lo hizo, pero ahora ella, estaba tendida con varios disparos supurando sangre más roja aun el contacto de su blanca blusa y el suelo ajedrezado. Dentro de ella, el deseo de llorar saltó mientras luchaba el del suicidio... Pero ya no había balas para ella."

Autor texto: Willam Ernest Fleming