23 enero, 2011

Asaduras


-¿Y qué dice el análisis, doctor?
-Bueno, aquí se ve que… ¿bebe usted mucho?
-¿Mucho?, no, no. Bueno sí.
-Hay que beber menos.
-Se intentará. Pero del riñón ¿qué?
-El riñón está bien, bueno, aquí no se ve nada, pero el hígado y el páncreas están un poco tocados.
-Yo no he sido, no me llego tan adentro, en cuanto toco la campanilla me dan arcadas.
-Entiendo, entiendo. Hay que bajar peso y hacer un poquito de dieta.
-Yo como sano, doctor. Potajes, fruta, queso, esas cosas.
-Pues coma menos de cada.
-Se intentará. Entonces ¿no me voy a morir?
-¿Morirse?, sí, morirse se va a morir seguro.
-Si, bueno, pero, ¿Cuándo?

-Aquí no se ve la fecha… No, no se ve.
-¿Entonces estoy como un roble?
-Yo me fijaría más en un cochino.
-¡Doctor!
-Oiga, que los cochinos, fuera de la triquinosis, son unos animales sanísimos.
-¡Ah, bueno!, si es así. Lo que yo quería preguntarle es: si me sigue doliendo ¿qué hago?
-Quéjese.
-Pero con eso no me curo.
-Pero alivia.
-¿Usted cree?
-Hay estudios que así lo aseguran. Además
que el dolor le hace perder el respeto a la muerte.
-Y tanto, hasta tiene uno ganas de morirse.
-Ahí está, la gente se agobia mucho con lo de la muerte. Yo siempre les digo: si le doliera más no tendría usted tanto miedo.
-Oiga, ¿usted es doctor, seguro, no?
-No. Yo sólo me licencié. Me daba pereza la investigación.
-Pero se licenció en medicina, ¿no?
-¿Está usted poniendo en duda mi profesionalidad?
-No, Dios me libre, pero de sus conocimiento dudo un poco.
-Pues le voy a mandar un análisis de hígado y otro de páncreas, y una laparoscopia que duele mucho.
-¿Eso no tendrá nada que ver con meterme un bombillo por el culo?
-No, creo que se lo meten por el ombligo.
-¡Pero el ombligo no es un agujero!
-Pues se hace, ahora hay unos taladros cojonudos.
-Me está dando miedo doctor.
-Ahí quería yo llegar, ¿ve como que le duela tampoco es tan malo?
-Visto así. ¿Entonces, cual es el diagnóstico?
-No me quiero arriesgar, yo creo que mejor esperamos a la autopsia.
-¿Y si me muero antes?
-Entonces venga por aquí y le mandamos al especialista.

Texto: Ricardo Pérez