02 enero, 2011

Colibrí


Están tumbados sobre la hierba junto a la orilla del lago.
Ella tiene sus pies dentro del agua y mira las ramas de los árboles, que sobre ellos, son movidas por el suave viento.
Su corazón late tranquilo.
Su respiración sigue el ritmo del deseo que acaricia su piel.
La noche devora el verdor del bosque.
Unas luciérnagas que brillan en medio de la oscuridad, se acercan al farol que ella llevaba y que ahora está apoyado en el suelo, cerca de donde ambos están.
Los labios de él sobre la piel de su cuello.
Al igual que, un colibrí que se alimenta del néctar de las flores con su largo pico, él bebe de ella.
Luego la coge entre sus brazos y vuelan alto, como dos pájaros, que deciden volar juntos para siempre.

Texto: Mer González