28 enero, 2011

Seco cauce

Por el barranco no corre agua, hace décadas que está seco. Ahora solo corre el sonido de un acordeón. Las notas que cada tarde derrama desde su instrumento, un viejo sentado junto a su mujer en el porche de una chabola. Allí, desde su atalaya, regala notas al aire, que bajan de la mano del frío y la bruma por el centro del seco cauce. Es una música que sólo yo escucho, auque el eco del barranco la amplifique por todo el valle. ¡No mueras viejo!, que se seca de nuevo el barranco y mis sentidos.

Texto: Francisco Concepción