09 enero, 2011

Una pulga en un muñeco

Estás más perdido que una pulga en un muñeco, tonto. Te camuflas en las rubias espumosas y dejas que los huesos se desbaraten en el rock. ¿Que no sabes qué eres? No me lo creo. Tienes las sienes canas, sólo es eso. No bebas más ¡déjalo ya! Vamos a casa. Sí, a la mía. Cuando despiertes la bruma se habrá ido, suele pasar en este lugar variopinto al que has venido, según tú, para nada, porque te dio por ahí. Vamos, anda, antes que el día nos robe la noche. 
Texto: Dácil Martín
Narración: La Voz Silenciosa