03 febrero, 2011

El sabueso de los baskerville

Ya que habéis mencionado a Sherlock Holmes y la condición de edimburgués de su autor, dejo para la próxima semana hablaros de un libro que creo os gustará y rescato lo que había escrito tras releer El Sabueso de los Baskerville.
"Esta novela nació fruto de la conversación, en una tarde tormentosa, entre Sir Arthur y un amigo en el transcurso de la cual, este último contó la leyenda de un sabueso espectral. Pretendía Conan Doyle escribir una novela de miedo pero para poder articularla necesitaba un personaje que enlazara todas las escenas. Para ello recurrió a Sherlock pero todos sabemos que donde está nuestro detective, allí está su fiel Watson, así que ambos se introdujeron en la novela.
Como ya había dado muerte a su odiado personaje, dejó entrever que la acción era anterior a su fallecimiento (las menciones que permitirían fijar el momento en que transcurre la novela son muy ambiguas y escasas).
Nunca antes había sido tan consciente del goticismo de esta novela. La importancia del paisaje, los adjetivos que utiliza para describirlo:
pero por detrás de la campiña pacífica y soleada surgía siempre, como una mancha sobre el cielo del atardecer, la curva larga y ceñuda del páramo, interrumpida aquí y allí por colinas melladas y siniestras”.
Tanto Sir Enrique como Watson van contagiándose de ese ambiente lóbrego y anida en ellos la desazón y la sensación de recelo. Las alusiones a la naturaleza, al mundo primitivo, a lo sobrenatural. Todo esto podrían hacernos encuadrarla en la literatura gótica o romántica, pero a pesar de o gracias a ello, es sin embargo una estupenda novela policiaca.
Desde el principio están ante nosotros todas las pistas que nos permitirían deducir el desenlace. Sin embargo, a pesar de esa “visibilidad” nos pasan
 totalmente desapercibidas durante la lectura; después, nos diríramos, “Pero si era evidente,

Aquí Watson tiene un papel mucho mayor que el que suele tener en el resto de los relatos y Sherlock tan solo aparece al principio y al final del mismo. Algo que me llamó la atención es el comentario elogioso que Holmes hace del inspector Lestrade (tenía grabados las desdeñosas opiniones que en los primeros casos le dedica).
Por otro lado, no puede evitar acordarme de Agatha Christie; apostaría a que El Sabueso de los Baskerville le sirvió de inspiración directa para escribir El asesinato de Rogelio Ackrcroyd. También aquí las pistas para averiguar quién es el asesino están descaradamente a la vista, lo que no quiere decir que seamos capaces de averiguarlo antes de llegar al final.
Resumiendo no solo disfruté de la relectura de una estupenda novela que recomiendo a todos: amantes del género policiaco, de la literatura gótica, o simplemente a quienes disfrutáis de una buena novela. "