15 febrero, 2011

Las Batallas Perdidas, de Eudora Welty


ISBN: 978-84-15130-00-0
140 x 220 mm
584 páginas
26,92 euros sin IVA
28,00 euros IVA incluido

La norteamericana Eudora Welty es una de las muchas y magníficas escritoras y escritores originarios del sur del país ( y en este caso no se trata de mencionar a ambos por razones e corrección política, sino porque efectivamente hay un buen número de cada uno de ellos); tradicionalmente se la ha valorado por sus relatos, y los recogidos en “Boda en el Delta” se encuentran entre los mejores de un género que también en su país ha conocido y sigue conociendo muchos autores de primera fila, pero esta novela que publica Impedimenta, inédita hasta ahora en nuestro país, confirma que nos encontramos ante una escritora total, no limitada a un único género.
Ambientada en “un verano de los años treinta”, por lo tanto en plena Depresión, y en “la zona montañosa del noreste de Mississippi”, “Las Batallas Perdidas" cuenta la reunión de las diferentes ramas de una familia
que conmemora el cumpleaños de la abuela Vaughn. La celebración será el punto de partida de una historia coral, por la que circulan los numerosísimos miembros de la familia, que tiene como rasgos distintivos- como ocurre en muchas obras de Faulkner, Carson McCullers o Flannery O´Connor, la abundancia de elementos orales, un ritmo narrativo en el que la combinación de humor- por momentos casi cinematográfico, en la descripción de los movimientos, las entradas y salidas de los personajes-, serenidad en la manera de asimilar las derrotas de la vida y el paso del tiempo o las estrecheces económicas, la presencia constante de la naturaleza y los ritos de la vida campesina, una abrumadora influencia de la religión en la vida y las palabras y pensamientos de todos esos personajes, y un vitalismo que desafía a la mencionada precariedad de sus vidas, mientras los miembros de la familia Vaughn van desfilando ante nuestros ojos, magistralmente movidos por la mano de Eudora Welty.

El libro comienza al amanecer, cuando “cantó el gallo y la luna aún no se había despedido del mundo” y una de las nietas de Elvira Jordan Vaughn le reprocha que el día que cumple cien años se encuentre ya a pie, y a partir de ese momento las tres generaciones de la familia irán comenzando a llegar a la casa de la matriarca, situada en la aldea de Banner, que nos recuerda, como no podía ser menos, a los escenarios de Faulkner, contándose las novedades de sus respectivas vidas, colaborando en la preparación de las comidas, y enlazando las diferentes escenas que allí se van sucediendo con un ritmo narrativo que sólo está al alcance de unos pocos escritores. Todos ellos aguardan especialmente ansiosos la llegada de Jack Renfro, el nieto preferido de la abuela Vaughn, que ha decidido escaparse de la cárcel para estar presente en la celebración. Él será el encargado de cerrar la novela, entonando un himno que resume a la perfección alguno de los elementos ya mencionados y que singularizan a la novela: la presencia de la religión, simbolizada además en las anécdotas relacionadas con las diferentes religiones que conviven en Banner, la consideración de la familia y el grupo como una unidad diferente a los individuos que la forman, la celebración de los ritos de la naturaleza, ya que se trata de un agradecimiento por los cereales que van a recogerse, y la potente presencia de los elementos orales, de la palabra, en una sociedad pequeña y cerrada cuyos individuos, sus hijos o las mujeres y maridos de los Vaughn que han ido aumentando- y de qué manera- la familia, entonan algo más que un himno: toda una celebración de la vida. Un libro excelente, lleno de vitalidad, humor y emoción.
 

DOCUMENTO (PDF - 406,28Kb) - 13-10-2010

Primeras páginas de Batallas perdidas, de Eudora Welty.


Crítica: Tomás Rubial