05 febrero, 2011

Mil quinientas veces... Dos mil veces


¿En qué momento entraste dentro de mí y te adueñaste de mi cuerpo?. Repaso una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez los últimos quince días y no encuentro ese instante de descuido para maldecirlo. Mil quinientas veces... dos mil veces...
Me has acompañado una semana entera abrasando mis sienes y rayando mis ojos que no han cesado, ni cesan de llorar sinsentido.
Solos.
En silencio.
Sin poderlo evitar.
Sin voluntad.
No te ha bastado con los largos días en los que con saña te cebabas con mis intestinos, incapaces ya de retenerme por dentro y ni con mi cuerpo que parece roto en mil pedazos. Te has empeñado, además, cada noche desde aquel maldito día, en venirme a visitar interrumpiendo mis sueños, golpeándome fuerte en el pecho, sin tregua, insistiendo en cambiar esa leyenda escrita en cientos de tratados que predicen que me abandonarás, como mucho una semana después de habernos conocido.
Maldigo ese momento en que nos presentaron sin darme cuenta. Lo maldigo mil quinientas veces... Dos mil veces...
Mierda de mal.
Mierda de gripe.
Texto: Miguel Ángel Brito
Narración: La Voz Silenciosa