30 abril, 2011

No te vayas


Con audio


Hoy mi cabeza volaba. No podía sostenerla sobre mis hombros. Era uno de esos días que necesitaba libertad, que reclamaba autonomía para crear, para separarse de lo terrenal y distanciarse de un tipo tan jodidamente aburrido como yo. Mi cabeza en ocasiones se revela y me pide el divorcio, no me soporta, somos seres muy diferentes. Ambos hemos envejecido, yo me he convertido en una mierda arrugada y ella en una loca. Me pregunto que hacemos juntos. Ya no tenemos nada en común, pero no puedo dejarla marchar. Si se marcha, yo me perderé definitivamente y me convertiré en un hazmereir, en un globo a merced del viento. No puedo ceder, no puedo dejar que esta cabeza chalada se vaya y me deje tirado como una colilla encendida olvidada en un cenicero. Espero que no perciba que está ganando la batalla, que su creatividad, sus viajes inventados, sus borbotones imaginativos... me dobleguen. Por ello hoy he tomado una solución salomónica. Y ella tan contenta. Le he propuesto que la llevaría a pasear, pero atada con un cordón. Ella es brillante, dispersa, creadora, pero ingenua y aceptó. La até con un cordón y la llevé como niño que lleva un globo en su mano y fuimos a pasear. Ella empezó a llenarse, burbujeó de ideas, voló y tensó la cuerda manteniéndose unos palmos por encima de mis hombros. Los transeúntes nos miraban, y yo me avergonzaba de haber perdido media batalla y el medio control de mi cabeza. Pasó un niño a nuestro lado con un globo en su mano, también nos miró. Mi cabeza no miraba a nadie.
Texto: Francisco Concepción Álvarez.
Voz: La Voz Silenciosa.