06 febrero, 2011

Sin perdón


Todavía le obsesiona la mirada incrédula y agónica del hombre al que mató. Diez años en prisión no han servido a su conciencia para aplacar el desasosiego. La sociedad le ha perdonado, ha expiado su culpa de acuerdo con la ley, mas el remordimiento continúa atormentándole día y noche
Hizo desaparecer de la faz de la tierra a la persona que convirtió la vida de su madre en un infierno. Ella, que consentía todo tipo de golpes y vejaciones, hoy es feliz. Él sin embargo, no cesa de repetir: “soy malo, soy malo”.

Texto: Ángeles Hernández Encinas