16 marzo, 2011

El cazador

Mis ojos nacen en un paisaje virgen. Mi rostro toma forma junto con mis sentidos adormecidos. Descubro mis manos para percibir que sostengo en ellas un objeto. Me yergo estrenando la tierra con mis botas. Se esbozan los árboles que me protegen del sol que acaba de salir. Entonces mis sentidos se agudizan, percibo inquietud. Una sombra de inseguridad se proyecta sobre mí, se acerca, me toca y frota sobre mi cuerpo su intenso olor a goma; pero antes de que me borre totalmente del paisaje, recuerdo que el objeto que tengo entre mis manos es un arma.
Texto: Sara Lew