17 marzo, 2011

Nada

Cuando se pasa el efecto del cóctel, las lágrimas caen fáciles por mi mejilla, recordándome qué estado de decadencia puedo llegar a tener.
Mi cumpleaños. No sé celebrarlo de otra forma que con el éxtasis, la anfeta y todas esas drogas que animan mi alma en un momento de incertidumbre.
¿Dónde habré dejado mi ropa? Tengo las piernas mojadas por un "me da igual todo".
Y las lágrimas siguen bajando.
¿Qué mira el del banco de allá? ¿Mis pintas o el río de desolación que cae de mis ojos y que agobia más aún este momento?
Sería capaz de entregarlo todo por un poco de fuerza o por desaparecer en esta nada.

Texto: Inma Vinuesa
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