26 marzo, 2011

Solar, de Ian McEwan


Título: Solar
Autor: Ian McEwan
País: Inglaterra
Año de publicación: 2011



El inglés Ian MacEwan es uno de los escritores más consistentes de una generación, en su momento agrupada o etiquetada a partir de la revista Granta a comienzos de los 80, que tiene entre sus miembros un puñado de buenos y muy buenos novelistas: Julian Barnes, John Banville o Jonathan Coe son algunos de ellos, mientras que otros-y pienso especialmente en Martin Amis del que también se ha publicado recientemente su última novela- gozan de un reconocimiento que me parece excesivo. Como decía, no es el caso de MacEwan, que en “Expiación”, “En las nubes”, “Sábado", “Chesil Beach” y "Los perros negros”, las novelas suyas que recuerdo haber leído, me pareció digno de esa excelencia por encima de un grupo ya de por sí notable. “Solar” mantiene la capacidad del autor para cambiar radicalmente de escenarios y temática, conservando un aire británico en la narración, que queda fuera de los límites de esta página describir, eso del “aire inequívocamente británico”, pero que me parece innegable, también en las anteriores obras.
La novela cuenta la historia de Michael Beard, un físico que ganó años atrás

el Premio Nobel de su especialidad con una variante de la fórmula de Einstein ( y no me pregunten de qué trata exactamente la tal fórmula, porque sinceramente no lo entiendo muy bien, ni el original ni la variante novelesca de Beard). Nuestro hombre oscila entre la insatisfacción laboral después de un éxito que le permite vivir de rentas, y el desastre de su vida privada, que se confirma cuando su quinta mujer decide divorciarse de él, tras descubrir su aventura con una matemática de Berlín e iniciar una dolorosa relación (dolorosa para Beard todo hay que decirlo) con el constructor que está rehabilitando la casa del tambaleante matrimonio. Beard visita al amante de su esposa, y a un joven y prometedor físico que trabaja en el laboratorio que dirige, convertido ya hace tiempo en un burócrata de la ciencia. Huyendo de esa situación, viaja al polo Norte, con un estrambótico grupo de artistas e intelectuales preocupados por el calentamiento global, en una de las partes más divertidas de la novela....
El enredo, que está muy presente en la obra, se complica cuando ese joven físico ecologista, que sueña con inventar energías nuevas y no contaminantes, y con el que su ya ex mujer estaba teniendo una (otra) aventura, muere accidentalmente en presencia de Beard. Nuestro hombre se libra y es acusado el constructor, que reaparecerá años más tarde cuando él intente enderezar su carrera con una planta de energías renovables situada en un desierto americano.
La novela se desarrolla en tres planos temporales distintos, 2000, 2005 y 2009, y entre el final de ese quinto matrimonio del protagonista y sus infructuosos intentos de enderezar una carrera que languidece apropiándose de los proyectos que había diseñado el joven muerto y una vida personal en la que el éxito con las mujeres es tan continuo como su incapacidad de relacionarse con ellas de forma satisfactoria. Novela en la que la sátira, la burla del mundo contemporáneo, la ecología o los medios de comunicación de masas se van mezclando con la incapacidad de los personajes para establecer relaciones que van más allá de la satisfacción inmediata de sus necesidades- no sólo sexuales, aunque primordialmente- “Solar” me ha parecido inferior a cualquiera de las novelas anteriores de MacEwan que antes mencionaba, pero una obra más que notable y que demuestra su intento de no enredarse constantemente con una única línea narrativa, sino que busca introducir en la materia novelesca cuestiones, como el cambio climático, presentes en la vida diaria, a la vez que construye un antihéroe creíble y lleno de matices.
Crítica: Tomás Ruibal.