23 abril, 2011

El libro de los susurros, de Varujan Aronian



Título: El libro de los susurros
Editorial: Pre-textos
Autor: Varujan Vosganian
Traducción: Joaquín Garrigós
Año: 2010
ISBN: 978-84-92913-84-8
Formato: 23x14 cm
Páginas: 584



Este es uno de los mejores libros que se han publicado en nuestro país en los últimos años, sin ningún asomo de exageración: una novela arrolladora y emocionante, que conjuga una historia personal- la del narrador del propio “libro de los susurros” que metafóricamente es el que escribe el pueblo armenio, así, susurrando, hablando con el temor a ser oído por algunas de las varias dictaduras que lo han oprimido a lo largo del último siglo largo de traumática historia europea- con la historia colectiva de ese pueblo armenio que Aronian rescata del silencio y el olvido en las magníficas páginas de la obra. Es también, como todos los libros grandes, un ejercicio de estilo notable, a pesar de que el autor sólo había publicado anteriormente tres libros de poesía y dos recopilaciones de relatos, una narración que se interroga sobre sus límites y contenidos a la vez que se desarrolla, son estancarse en la reflexión metaliteraria gratuita, un libro que va de lo individual a lo colectivo, de la historia personal a la del pueblo del protagonista y narrador, alternando planos temporales y espaciales sin perder
el hilo conductor que arranca en un pequeño pueblo rumano y termina en un capítulo final memorable.
La historia comienza a la sombra de un albaricoquero, en el patio de la casa paterna del narrador, que en este caso es el propio autor sin asomo de duda, en Focsai, un pequeño pueblo rumano. Estamos a mediados de los años cincuenta del siglo pasado y los familiares y vecinos del niño que abre los ojos al mundo reflexionan sobre su vida y la de su pueblo, en un país y bajo una dictadura, la de Ceaucescu, que se esfuerza por borrar todos los recuerdos colectivos y el más mínimo atisbo de rebelión contra la uniformidad que impone a todos los ciudadanos. La narración avanza con saltos adelante y atrás porque ese poco recomendable asentamiento en tierras rumanas ha sustituido a otros no menos caóticos: a lo largo de todas las páginas de “El Libro de los Susurros” aparece la sombra del genocidio que en 1915 cometieron los turcos( se habla de alrededor de un millón de armenios asesinados), y más tarde vendría la persecución de los nazis, probablemente tapada porque la que sufrieron los judíos fue aún mayor, y luego la del régimen estalinista, que coincide con la de Ceaucescu; la historia de los armenios es la historia de una huida constante a lo largo del siglo XX y de su precaria vida en aquellos lugares en los que iban asentándose.
La novela es también, como todos los libros grandes, un catálogo de historias contadas de generación en generación, un repertorio de olores, sabores y comidas, un homenaje a su propia familia, señaladamente a los dos abuelos, personalidades diferentes y a la vez complementarias, que fueron ayudando a Varujan Aronian a construir su carácter,su memoria y una conciencia torturada, llena de esos "muertos antiguos y nuevos" que acompañan al narrador como una carga de la que no puede librarse y que a la vez le obligan a contar su historia. Dividida- de forma no casual- en doce capítulos de aliento bíblico, dentro de los que se resalta tipográficamente las historias que se van intercalando, “El Libro de los Susurros” se centra de forma inequívoca en un pueblo en particular, e incluso en un individuo y una familia, para elevarse sobre ese punto de partida y convertirse en metáfora alucinada de la condición humana y del siglo XX. El lector no puede más que seguir el ritmo hipnótico de una prosa que por momentos alcanza gran fuerza poética, con una mezcla de indignación e incapacidad de dejar la lectura.
Crítica: Tomás Ruibal