09 mayo, 2011

Cansada



Temo haber atravesado tanto desierto
que no desee alcanzar el oasis.
No son suficientes
la promesa del agua fresca,
ni la brisa de la sombra,
ni la palmera protectora.
Tengo el tacto de la arena en mi piel,
sal en la boca y en las llagas,
y la duna guarda mi silueta.
Las tormentas ya no me asustan:
cierro los ojos y espero.
Al final, todo pasa.


Texto: Anabel Consejo
Narra: La Voz Silenciosa