19 mayo, 2011

Dormir solo


Dormir solo y abrazarse a la oscuridad
Hacer de la mente un espía para seguir tu rastro
Acostarse bajo la premisa de que pronto volverás
Meter la mano bajo las faldas del reloj y recoger esperanza
Alumbrarse bajo la última antorcha de tu recuerdo
Y hacer fogata con él para vencer al frío
Gastarse las yemas de los dedos frotándolas
Contra la mitad de sábana que aún guarda tu aroma
Vueltas y vueltas en el colchón estriado
Aullidos del perro del vecino, pareciera también extrañarte
Sombras que vienen y van, regresan y vuelven a marcharse tras de ti
Dormir solo y sentirse vacío
Ver tus ojos de noche, imaginarlos mejor dicho
Piratas sin rumbo naufragando en la tormenta son mis ojos
Clavados en la espesura de la nada, extintos
Como dos cometas que se ahogaron bajo el agua salada
Dos cometas que rompieron el cielo al penetrarlo
Y abrieron la puerta por donde se escurre el Diablo
Brille el sol en tus mejillas cuando me recuerdes
Espántese este silencio con tu risa
Dormir solo y no saber qué pasa
El mundo gira y no deja de perseguirme
Buscando rodarme encima
Cerrar los ojos y creer que es el final
Apagar la luz y comenzar a sufrir...

Autor: Armando Noguez Lomas
Narración: La Voz silenciosa