23 mayo, 2011

El Club27 (2)


Jim Morrison fue otro de los grandes del verano del 67: el famoso "verano del amor", que impulsó el movimiento hippie. Ese verano The Doors, el grupo del que fue vocalista, hizo su puesta de largo con el tema Light my Fire.
Era un vocalista diferente. Provocador y transgresor en sus conciertos. 
Lo curioso de la historia es que no siempre fue así. De hecho, en sus inicios, cantaba la mayor parte del tiempo de espaldas al público. Sufría miedo escénico, el cual logró vencer gracias a ingerir dosis de peyote antes de los conciertos. Esta droga provocaba en él un estado de éxtasis cercano a la divinidad que encandilaba a sus fans.

Dejó de cantar en el año 71 para instalarse en París y escribir poesía -quizás su gran pasión-. He leído algunos de sus poemas y de ellos hay uno que me ha llamado especialmente la atención. Se llama "La Libertad Existe" y dice así:


¿Sabes que la libertad existe
en los libros escolares?


¿Sabes que hombres locos están
dirigiendo nuestras prisiones?


En una cárcel, en un presidio
en un blanco y libre
remolino protestante.


Estamos colgados cabeza abajo
al borde el aburrimiento.


Estamos alcanzando la muerte
en el final de una vela.


Estamos intentando conseguir algo
que ya nos ha encontrado.


Allí, en París, escribiendo poemas se encontró con la muerte un 3 de julio de hace 40 años. Tenía solo 27.
De las múltiples frases que dejó escritas, me quedo con una:


"La muerte hace ángeles de todos nosotros y nos da alas donde teníamos hombros, suaves como garras de cuervo".



(The Doors - Light my Fire)


Narración: La Voz Silenciosa