01 mayo, 2011

¡Qué tiempos aquellos!

Ahora que el 3D se impone en las pantallas y que los efectos especiales dominan sobre el guión, no está de más echar la vista atrás y disfrutar de una película en 35 mm rodada en 1906 en San Francisco.
La cámara se montó sobre el frontal de un tranvía que atravesaba la ciudad. Pocos meses después, San Francisco fue destruido por un terremoto.
Toda una reliquia de un tiempo tan distinto a este, cuando los peatones aún se permitían el lujo de ser los dueños de la calle y el aire era de color sepia.