11 mayo, 2011

Si Pudiera...


Un día cualquiera. Hoy mismo. O ayer. ¿Qué más da? Un día es casi igual al otro, solo que se adereza con cositas distintas. Con sorpresas. Con sustos. Con alegrías. Con amores. Con tristezas. Con noticias… Es un espacio temporal, nada más. Estás despierto y expuesto a todo lo que suceda. A cualquier acontecimiento.
Y nos pasamos ese tiempo pensando o diciendo… Si pudiera… Si pudiera, ¿qué? Casi siempre, lo anteponemos a algo imposible. O a algún sueño. A metas larguísimas, que hoy vemos inalcanzables.
Y ahí está el quid de la cuestión.
Las metas largas son ilusiones. Agradables, pero nada más que ilusiones. ¿Cuántas de verdad, pensamos que conseguiremos? Ninguna. Es el país de Nunca Jamás. Somos Peter Pan. Solo que él sí tenía claro lo que buscaba. Su sombra.
Yo, en concreto, ni pienso en mi sobra. Y va siempre conmigo. Es igual que mi ombligo, solo que es más fácil mirar hacia abajo y hacia dentro que hacia fuera. Hacia lo que proyectamos. Y lo que personifica la sombra es la parte que no es transparente, es decir, nosotros. Porque la luz no pasa. Ojala pensáramos en ser más transparentes. Más sinceros. Más solidarios. O simplemente, más realistas.
Metas cortas, que no fáciles, pero posibles. En eso hemos de apoyarnos. Y uniendo una a la anteriormente conseguida, iremos haciendo camino, como decía el poeta, al andar.
Y ante esta idea que acabo de expresar aquí, hasta yo exclamo... SI PUDIERA.


Texto y Voz: José Francisco Díaz-Salado Suárez