17 julio, 2011

Chirimiri


Una tarde de esas que el chirimiri empieza a mojar las cabezas poco a poco, donde las carreras por resguardarse hacen de las suyas y provocan resbalones en el pavimento mojado. Ese húmedo día, su primo se cayó cuando pretendía llegar el primero a casa, escalando y haciendo funambulismo por la baranda de la escalera verde, esa que estaba frente por frente al portal.
La cabeza rebotó en el asfalto y el ruido ancló a todos, como si se les hubiese cortado la respiración, como si el mundo se hubiese detenido en ese instante.
Empezó a vomitar caños imparables, los ojos se revolvieron sin dirección ni tino, la cara se le transfiguró y el color de su rostro dejó de tener vida.
Ella estaba asustada, mucho, contemplando la escena, paralizada. Su tía llorando desconsolada pidiendo a gritos que llamaran al médico del pueblo, intentando no tocar mucho la cabeza de su niño por si la descomponía más de lo que ya se vislumbraba. La gente se empezó a agolpar alrededor de los dos, todos terminaron recibiendo el frio calado de las pequeñas gotas de lluvia y de la indefensión que producía ver aquella criatura convulsionar sin parar.
Nunca fue más un niño, ni un adulto, ya no fue sino un desconcierto incierto para todos. No volvió más a la plaza, no volvió más a jugar. No volvió…


Narración: La Voz misteriosa

11 comentarios:

  1. Por Dios, Inma, que me has puesto un nudo en la garganta!
    Ha sido una descripción orgánica, que se oye, se ve, se siente... y se padece.
    Muy bueno!

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  2. Ha calado triste esta historia en nuestros corazones como el chirimiri. Enhorabuena.

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  3. Ufff. Crudo, directo, angustioso. Texto sin fisuras. Redondo. Enhorabuena Inma.

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  4. Cierto, qué amargo ese instante de impotencia, un instante para toda la eternidad. Nos recuerda la fragilidad de la vida, la tenue línea que nos separa de la muerte.

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  5. J... qué pasada de texto, qué dureza de texto, qué autenticidad. Nuestra vida siempre depende de un fino hilo y conviene que alguien con esta lucidez nos lo haga ver, para que aprovechemos al máximo la que nos toque disfrutar durante el tiempo que corresponda. Enhorabuena, a pesar de estar estremecido.

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  6. Inma, como el chirimiri que te cala hasta los huesos me ha calado esta historia. Que sensación de impotencia, que vida esta que se consume en un segundo. He visto la sangre diluida con la tierra y el agua, convertida en un barro que te paraliza y que te impide avanzar. Terrible.
    Xavier Blanco

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  7. Querida Inma, qué visceral y nunca mejor dicho. Se vive contigo esa historia tan trágica y diría que comedida.
    Besos más alegres para ti.

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  8. Antes que nada disculparme por mi ausencia y deciros que aunque a veces escriba poco no significa que no os lea y me pase siempre que puedo por nuestro blog.
    Gracias mis amigos,la satisfacción que produce leer vuestros comentarios es muy grande y me quedo con la reflexión de Amando, disfrutemos cada segundo de vida antes de que se nos vaya entre los dedos.

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  9. Guauuu¡¡¡ Ese golpe en la cabeza me trae malos recuerdos... aquí me paro... me transporta al dolor.
    Visceral

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  10. Escalofriante. Se me quedó la piel engallinada.

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