14 julio, 2011

Cuando el amor resuena


Hay días que quisiera no quererte tanto, quererte menos, quererte nada, que mi corazón fuera opaco a tu reflejo, indemne a tu mirada. Hay días que quisiera que mi alma, mi espíritu, mi esencia, dejaran de soñarte, de pensarte siempre, de sentirte consecutivamente en cada instante, en cada soplo, en cada hálito de mi existencia. Hay días que quisiera que la brisa extraviara tu nombre, que el viento desorientado te traspapelara de mí, te desviara de mis pensamientos. Hay días que quisiera que esa luz que me abruma se apagara, y así dejar de sentir tu ausencia, en cada segundo, en cada minuto, en cada aire de mi realidad. Busco, pero no encuentro nada que cure esta herida, esta nostalgia que me abruma, esta evocación perenne que me sucumbe. Sigo aquí, esperando, huérfano de ti, desesperado! , aturdido, auscultando el recuerdo, evadiendo el olvido, recluso en la galera de tu abandono. Me aferro a la memoria de la piel, a la remembranza que se apura, que se consume, que se extingue. En la penumbra de mis noches tristes, dolientes, desconsoladas, acompañado por la presencia solitaria de la sombra tenue de tus ojos, impregnado por la fragancia menuda de tu anatomía, sigo soñando ese día, anhelando que llegue ese intervalo infinito del reencuentro. Cosas del amor.

Texto: Xavier Blanco
Narración: La Voz Silenciosa