06 octubre, 2011

La enferma


La niña enferma, de Edvard Munch
Estaba tan enferma que acabó con toda su familia.
Uno a uno, cayeron todos en sus desvelos por cuidarla. Las largas noches de hospital y la atención constante a las súplicas de la impedida fulminaron aquellas naturalezas fuertes.
Desolada, recuperó la salud para no marchitarse ante la vigilancia lánguida de quienes, por sus oficios, no vibraban con el apasionamiento necesario que requería su postración.


Texto: Isabel Martínez Barquero
Narración: La Voz Silenciosa

24 comentarios:

7 Plumas dijo...

Cuanta fuerza negativa tiene la enfermedad. A su paso no solo marchita al enfermo, sino a cualquier primavera que florezca a su lado.
Bienvenida otra vez a La Esfera Isabel.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Así es, amigos. Este micro pone de relieve esa carga negativa de la que algunos enfermos se imbuyen agotando a todos los que tienen alrededor.
Gracias por acogerme otra vez en vuestra estupenda página.

Amando Carabias María dijo...

¡Cuánta razón tienes! En determinadas ocasiones, el enfermo tiene la capacidad inconsciente de convertirse en una especie de extractor de la salud de quienes tiene cerca. Buen micro.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Es bien cierto, estimado Amando.
Gracias por tus palabras.

Ximens dijo...

Supongo que responde a la necesidad que tienen algunos enfermos de culpabilizar a los demás de su enfermedad. En este breve además la enferma tiene mala sangre, no acepta el cuidado de los profesionales. Micro reflexivo sobre el carácter de algunas personas.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Así es, Ximens, una enferma que sólo quiere torturar a su familia y allegados.
Gracias por tu interesante comentario.

Anónimo dijo...

Se puede entender de este modo, con toda la maldad que surge o resurge en ciertos enfermos. Me hace pensar también en las largas enfermedades incurables que consumen o matan a los familiares.
Excelente micro sobre un problema de actualidad.

catherine dijo...

Disculpas. Soy la ánonima.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Catherine, estoy de acuerdo. Creo que muchas veces esa maldad es inconsciente, pues con el sufrimiento el enfermo se compadece, se cree con derecho a todo por su mal y tiraniza a los de su alrededor.
Gracias por tu amable comentario.

Isolda dijo...

¡Qué manera de rizar el rizo!
Impresiona, pero sí, hay personas como la enferma que describes. La pintura de lo más acertada.
Besos, Isabel

La Esfera dijo...

De forma consciente o inconsciente, muchas veces la enfermedad no lo es solo del que la padece sino de quienes tienen que hacerse cargo de su bienestar.
Muy aguda tu reflexión. Enhorabuena.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Gracias, Isolda, por tu comentario. También me parece que le va mucho esta pintura.

Amigos de La Esfera, eso mismo que decís es lo que pienso. Cuando entra la enfermedad en una casa, no sólo enferma al enfermo, sino a todos los que lo rodean.
Gracias, una vez más, por acogerme en La Esfera.

Dacil Martín dijo...

La eterna enferma... y todos los que se lleva por el camino. Buenísimo. Saludos

El Joven llamado Cuervo dijo...

Me encanta encontrar a Isabel por ahí. Me gustaría también, alguna vez, encontrármela cara a cara. Me parece una persona maravillosa y sus textos están llenos de sentimientos puramente humanos. Los abrazo y me gustó la estética del blog.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Dacil, gracias por tu agudo e ingenioso comentario. Que conste que lo comparto absolutamente.

Amigo Cuervo, me sonrojas, pero me gustan tus palabras. Será que halagan esa zona interna que, más que vanidad, es satisfacción de sentirse querida. Sabés que también te quiero.

Yolanda dijo...

Describes algo, desgraciadamente muy real, con muy pocas palabras y mucha precisión. Me ha gustado.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Gracias, Yolanda. Es alentador que llegue lo que una escribe.

Elena Casero dijo...

un buen relato Isabel, con un final que me ha sorprendido.

Ha sido un placer leerlo.

Un abrazo

Elena

Elysa dijo...

Buen micro, realmente cuando entra la enfermedad en una casa, de alguna forma parece que se extiende a todo. Aunque en este caso la enferma parece muy "borde"

Besitos

Isabel Martínez Barquero dijo...

Elena y Elysa, gracias por vuestras amables palabras. Me pone muy contenta que os guste.
En cuanto al final, no es extraño en la vida cotidiana, al menos conozco dos casos, jajaja.
Besos.

Rafael Blanco Vázquez dijo...

Un cuento estupendo que me ha recordado un estupendo corto: "La madre", de Miguel Bardem, con Javier Bardem y Pilar Bardem (y música de Juan Bardem).

Isabel Martínez Barquero dijo...

No he visto ese corto, Rafael; pero, con los Bardem al completo, seguro que será una delicia digna de disfrutarse.
Gracias por tu amable comentario.
Un abrazo.

Rafael Blanco Vázquez dijo...

En Youtube lo encontrarás.

Un saludo,
Rafael.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Gracias, Rafael. Para allá voy.