09 octubre, 2011

Positiva

La vereda estaba mojada. Los restos de la lluvia de anoche agonizaban al alba. Fue entonces cuando descubrí que salí sin zapatos, pero ya había montado al subte.
Con indiferencia elevé mi nariz entre los viajeros y, al salir a la superficie, corte unos malvones de un cantero para encajar entre mis dedos y compré una Cosmopólitan para llevar bajo el brazo… Últimamente la moda es tan extravagante que nadie lo notaría.

Texto: Corina Iglesias