18 noviembre, 2011

El despertar del deseo


Percibí la efervescencia de mi juventud cuando escuché ese jadeo que se repetía cada noche.
Todos los días, a la misma hora, en plena concentración de exámenes, abría el atlas de anatomía y esa voz rítmica de suspiros profundos erizaba cada centímetro de mi cuerpo. El libro empezaba a desdibujarse convirtiéndose en pura pornografía.
Me retorcía en la silla de mi escritorio, intentaba despegarme con esfuerzo la pernera, mi miembro crecía con la velocidad de una voz femenina que aullaba incesante bajo mi ventana.
Mi mano se disparaba, atendía a cada sensual grito con un vaivén constante. Hacía desgañitar mi garganta, dominaba mis sentidos, manipulaba mi cuerpo, me revolcaba en la fantasía de un erotismo descontrolado.
Cada atardecer mi imaginación
ideaba un aspecto distinto, esbelto, voluptuoso, cubierto de profundas y deliciosas curvas.
Los lentos quejidos me engullían, me manejaban hasta culminar orgasmos solitarios.
Una ambulancia desconcentró la espera de esa tarde, me levantó de mi trono de placer para contemplar cómo se llevaban un cuerpo cubierto por un plástico dorado y brillante.
Bajé curioso, sólo había que preguntar al portero para conocer hasta el último detalle de lo sucedido.
¿No sabes Pedro? ¡Qué pena! Es la abuela del quinto, María, la que vive bajo tu ventana, hace días que agoniza, no dormía, vivía en un constante alarido de dolor. ¡Por fin descansó la pobre!

Texto: Inma Vinuesa
Narración: La Voz Silenciosa

14 comentarios:

  1. Esto nos enseña a que no todo lo que es, es lo que parece. ¿O sí? No se de quién me da más pena, si de la pobre María y su lento morir acompasado o del pobre Pedro, con el despertar de la efervescencia de su juventud al compás de un jadeo senil. No se no se. Desde luego que, de lo que sí estoy seguro, es de que este texto es un pequeño y delicioso bombón. Enhorabuena.

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  2. Me ha encantado, Inma.
    Preparas el ambiente con la excitación del estudiante ante los ayes y jadeos que escucha y, luego, la sorpresa, el origen de su excitación: una mujer mayor en la antesala de la muerte.
    Como ha indicado Miguel Ángel, nada es lo que parece.
    Muy bueno. Enhorabuena y un abrazo agradecido por un micro tan bien planteado y resuelto.

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  3. Pobre chico, y qué manera de despertar los deseos: trauma total. Muy bueno

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  4. Estaba entusiasmada con tu relato, muy bueno, por cierto y de pronto me dejas de una pieza. Me ha encantado, una vez más, cómo está escrito. Dácil tiene razón, vaya trauma para el muchacho...
    Muchos besos, Inma.

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  5. Gracias Miguel Angel, un ligero paseo por el humor negro. Un reto que siempre he querido investigar: sorprender y hacer reír.

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  6. Gracias Isabel, la alegría más grande cuando publicas es recibir elogios cómo el tuyo.

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  7. Gracias Isolda, es un placer tenerte como lectora y escritora en esta esfera.

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  8. Gracias Dácil, al final me animé a editar el texto, hacía tiempo que no me animaba a publicar, espero contagiarte, echo de menos tus escritos.

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  9. Esa sorpresa al final, jugar con el lector, hacerle creer lo que no es. ¡Muy bueno!

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  10. Te has quedado conmigo: no podía imaginar ese final. De ninguna manera.
    Es cierto que nada es lo que parece, pero este pobre chico no va a fiarse de sus impresiones en toda su vida.
    Muy buena historia, estupendamente llevada y magníficamente rematada.
    Chapeau!

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  11. Geli, gracias por tus palabras, parece que lo que pretendía con el texto ha funcionado.

    Ana J, la sorpresa ha sido mía, con la imaginación que tienes y he logrado sorprenderte. Muchas gracias, sabes que tus palabras son muy importantes para mi.

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  12. Remate y ¡gol!.
    Así se ganan los partidos. Y se termina un micro.
    Perfecto

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  13. Eso no se hace, Inma. Yo pensando en una mujer explosiva y resulta que se trataba de una pobre anciana expoltando...
    Grandísimo micro.
    O sea, como dice FranCo gol por toda la escuadra.

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  14. Gracias FranCo y Amando, no os había contado que estaba aprendiendo a jugar al fútbol, es muy divertido.

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