28 noviembre, 2011

A la sombra de los abedules

A la sombra de los abedules
Autor: Fulgencio Argüelles
Editorial: Trea, 2011
ISBN: 978-84-9704-551-3
Páginas: 252
Al oír a Fulgencio Argüelles  en  la presentación en Oviedo de A la sombra de los abedules mi primera impresión fue un  - Va a ser igual que El  palacio azul de los ingenieros belgas pero en la Edad Media ¡Craso error! 
Es cierto que tiene elementos comunes. En ambos casos el protagonista es un joven (durante la charla que sostuvo con los alumnos de un taller de historia que organicé, explicaba el motivo de que sus personajes principales siempre lo sean). Tanto Nalo como Melendo se encuentran entre dos amores (curiosamente, en ambos casos también de distinta clase social). La figura del sabio; Eneka en El Palacio (…) y Magilo en este último.  A pesar de ello, se trata de obras completamente distintas.
Nalo, el protagonista de El palacio (…) es espectador del mundo que le ha tocado vivir y observa los cambios que se están produciendo en él.  En ésta, es Melendo quien se transforma y sufre los cambios en su interior. En una época de transición como es la que le ha tocado vivir, no puede permanecer al margen y, al contrario que Nalo, debe tomar partido.

Una buena forma de
definir esta novela sería decir que en ella no hay acción, pero si transformación. Tranformación de un mundo en que  aún pesa la tradición animista de la Asturias celtica pero en el que la cultura cristiana va afianzándose. Transformación del propio Melendo que dejará atrás su infancia para convertirse en el sucesor del Conde de Ceceda.
Las referencias a la filosofía griega y a los autores escolásticos son muy frecuentes. La sabiduría y el afán de conocimiento están representados por el viejísimo y vagabundo Magilo y  el monje Flaino,  y por  Melendo y Niria,  respectivamente.
Comparte con la obra anterior la presencia en ella de la naturaleza y la belleza. Una naturaleza indomita y no sometida a la mano del hombre frente a la modelada por él (el jardín en que trabaja Nalo). También se reivindica la importancia de la belleza, más allá de la utilidad que pueda aportar.  
No es una novela apta para todos los públicos; su lectura exige un ritmo pausado y un cierto esfuerzo por parte del lector. Sé que los seguidores de La Esfera son de esta clase.
Os dejo  el enlace a otra reseña sobre este libro, bastante mejor que la mía.