25 noviembre, 2011

Obra maestra

Había que rematar la novela como fuera, pero algunas veces te ovillas, y no sabes que inventar con esos personajes perversos que has engendrado. Así estaba Marcial Bellido, a un solo párrafo para concluir su obra maestra; varado en el protagonista principal, un cretino detestable con demasiada buena suerte. Sin dudarlo eligió el suicidio, matarlo. Encendió un cigarro, respiró hondo, como si se acabara el aire, como si el fin del mundo llamara a su puerta. Con el rictus del éxito tatuado en su cara asió la pistola, la introdujo en su boca y apretó el gatillo: Autobiografía terminada.
Texto: Xavier Blanco Luque