23 diciembre, 2011

Correo (1)

Manuel ha recibido una carta de Ana desde México. Ha sonreído mientras intentaba abrir el correo electrónico como si se tratara de un sobre. No se acostumbra al frío de los emails, no sentir el tacto de la comunicación, el papel deslizándose sobre los dedos, el olor casi imperceptible de la persona que te escribe. Los emails le parecen pequeñas cubiteras que retienen las palabras de forma aséptica, como si éstas estuvieran envasadas al vacío. Ha abierto la carta y leído su contenido como si lo hubieran escrito con tinta de bolígrafo, lentamente la sonrisa ha ido huyendo de su rostro, difuminada casi por completo bajo coordenadas de melancolía y sal. Hacía años que no sabía nada de Ana y su pequeña bolsita de sueños-esmeralda, demasiados años, y ella aún le hablaba de aquel océano cansado y del viejo faro al que solía acudir cuando notaba el tirón de la ausencia. Al finalizar ha doblado la carta sobre la pantalla, cuatro dobleces de papel, dos de sobre y una en el corazón.
Texto: Inma Lía