11 diciembre, 2011

Un único beso


En silencio, sin esperarte, te siento llegar.
Tu respiración me alcanza, me atraviesa,
me funde a su paso.
Me aprietas contra tu aliento
que apenas roza mi cuello,
y el sonido de tus labios estalla bajo mi piel.
Un único beso, ardiente,
gotea por mi espalda
una, dos, infinitas veces.
Cierro los ojos, lleno mi pecho con tu aire que me rodea... tu boca hace la magia.
Tu beso me empapa, me quema y mientras se desliza piel abajo, abre surcos que me recorren, me consumen.
El tiempo se para, mi corazón se acelera, mi sangre se agolpa intentando alcanzarte y durante unos segundos, pierdo el sentido, olvido quien soy y me desvanezco.
Mientras te separas de mi, aun siento tu voz que me susurra un "te quiero" que remata el hechizo y me derrite de un golpe, a jirones y sin remedio, hasta que solo soy un charco tembloroso mojando tus pies. 

("...Dieciseis años después, un único beso aún es suficiente...")

Texto: Carlos Q.G.
Narración: La Voz Silenciosa