21 diciembre, 2011

Y mañana es Navidad

Apenas faltaban unas horas para la noche buena y era incapaz de olvidar las palabras de su jefe dándole un ultimátum, que no cesaban de martillearle la mente. “Si eres incapaz de traerme una buena foto, no hace falta que aparezcas el lunes”.
Maldito imbécil, –farfulló Carol, entre dientes- y en víspera de navidad. 
Cogió su cámara y salió dispuesta a no volver sin la dichosa foto. Se dirigió caminando al centro de la ciudad, pensando que podría tener más posibilidades. 
Atenta a cualquier eventualidad y con el dispositivo preparado para disparar, marchaba con los ojos y oídos al acecho.
Llevaba más de media hora andando, sin que nada fuera de lo normal ocurriese. Se paró a descansar, apoyándose en el borde de una pared. Entonces escuchó a dos hombres que hablaban acaloradamente al otro extremo de la calle. 
Se acercó sigilosamente para no ser vista. Y pudo escuchar con claridad como los dos individuos hablaban de una bomba que iban a colocar en la estación central de trenes, el mismo día de navidad. 
Carol alarmada retrocedió rápidamente, pensando que
debía avisar a las autoridades. Se puso tan nerviosa, que al cruzar la calle no reparó en el automóvil que se acercaba hacía ella. Se detuvo justó a su altura y sin tener tiempo para reaccionar, dos individuos la introdujeron dentro del vehículo, desapareciendo en la oscuridad de la noche.
Carol se llevó las manos a la cabeza algo mareada. ¿Dónde estoy? ¿Qué me ha pasado? 
Repetía aún aturdida por el cloroformo. Todo estaba oscuro y sólo sentía el ritmo acelerado de su corazón.
De pronto una puerta se abrió y una luz cegadora invadió su rostro, impidiéndole ver quién había tras ella.
Si no das problemas, te dejaremos en libertad dentro de unos días, -dijo alguien con una voz tan ruda que se le heló la sangre.- 
El portazo de la puerta al cerrarse, la hizo dar un respingo. Carol no se atrevió a decir nada. Estaba confusa y asustada. Tan sólo un recuerdo penetró en su mente y un balbuceo salió de su garganta.
¡Mis padres! La estación central…Llegan en el tren de las diez.
Texto: Nuria De Espinosa
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