20 enero, 2012

Retrato de una anciana

La inmovilidad de sus dolientes pies remojándose en la palangana contrasta con el continuo trasegar de sus manos entre agujas, lanas y el mando del televisor. Solo un avezado observador podría captar, bajo esa supuesta mirada de contento, el tedio de su rostro mientras entreteje de rosa las telenovelas ñoñas de la tarde; o la mueca de fastidio al intentar hilar la logomaquia absurda de los programas que preceden a su cena frugal. Es cuando la abuela se acuesta sola en la cama –y se quita los dientes junto a la peluca que eterniza su peinado– el momento en que se retira la máscara que oculta la hondura de su soledad.
Texto: Sara Lew