20 enero, 2012

Retrato de una anciana

La inmovilidad de sus dolientes pies remojándose en la palangana contrasta con el continuo trasegar de sus manos entre agujas, lanas y el mando del televisor. Solo un avezado observador podría captar, bajo esa supuesta mirada de contento, el tedio de su rostro mientras entreteje de rosa las telenovelas ñoñas de la tarde; o la mueca de fastidio al intentar hilar la logomaquia absurda de los programas que preceden a su cena frugal. Es cuando la abuela se acuesta sola en la cama –y se quita los dientes junto a la peluca que eterniza su peinado– el momento en que se retira la máscara que oculta la hondura de su soledad.
Texto: Sara Lew

13 comentarios:

camino roque dijo...

!!

Amando Carabias María dijo...

Solo puedo decirte que siento una honda emoción al leer este texto, que es como bien dice el título un auténtico retrato.
Mi más cordial enhorabuena, Sara.

CDG dijo...

Sin palabras, Sara. Lo has dicho todo. Y lo que no has dicho, emociona más todavía.

Isolda dijo...

Me quedo con el alma encogida y sin saber bien qué decir. Emocionante es poco. Besos Sara

Patricia Nasello dijo...

Bravo, Sara!!!!!!

Isabel dijo...

Un fantástico microrrelato que encierra, tras lo que no cuenta, lo verdaderamente desgarrador del relato. Muy bueno.Felicidades.

Juglar dijo...

Muy bueno, Sara.
Lo que nos cuentas y lo que nos imaginamos también.
Un saludo.

Sara Lew dijo...

¡Muchas gracias por vuestros comentarios!
Suelo ilustrar los relatos, pero con este he preferido que sean las propias palabras las que elaboren el retrato.

Siempre es un placer para mí ver publicados mis textos en este maravilloso espacio. ¡Gracias!
Abrazos.

Rosa dijo...

Me pesa tanta tristeza y soledad Sara. Lo has reflejado tan bien...

Besos desde el aire

Miguel Angel dijo...

Chapó Sara. Me llamó la atención, en efecto, no ver una ilustración en tu relato. Al leerlo lo entiendo: el cuadro está claro en los trazos de tu texto.

Marcos Alonso dijo...

Un texto impecable que nos transmite esa triste imagen de la decadencia en medio de la soledad más absoluta, sólo matizada por el tono tierno que se presiente. Coincido con Miguel Ángel, se trata casi de un cuadro que con unos simples trazos es capaz de que se forme esa tremenda imagen si no en la retina , sí en lo más hondo de nuestro alma.

Ana J. dijo...

Terrible! Muy bueno!

Mar Horno dijo...

Es un texto muy emotivo Sara. La vejez es soledad, aunque se esté rodeado de gente, es soledad de la propia vida que se va, soledad del tiempo que no puedes aprovechar, soledad del amor, soledad del miedo.
Como siempre impecablemente escrito. Un beso.