13 enero, 2012

Veinte años


Sigo sin acostumbrarme a las noches de guardia que roban tu presencia, me desvelan, el sueño se evapora quizás contagiado por el frío de una cama vacía.
Casi veinte años teniéndote a mi lado, edificando un futuro de riesgos suavizado con la fuerza de tus manos, guiado por tu sabiduría, cimentado con tus besos, cariño silencioso que maduró mi inexperiencia, sabores que construyeron a una mujer adulta con una fortaleza interior inquebrantable gracias a tus cuidados.
Hoy me asomo al pasado recordando los momentos grandes de nuestra historia, el nacimiento de nuestros hijos, la responsabilidad de sentirnos afortunados, las miradas cómplices inventando una educación sin resquicios... Y tus caricias, alimento de nuestra intimidad, frescura que anula la monotonía del paso inevitable del tiempo, ese tiempo que me ha regalado tu cuerpo, tus manos, tu aliento y el valor para luchar por una felicidad serena y emotiva.
Solo importa una mirada tuya para seguir, la palabra justa para despertar, un beso húmedo para saber, un roce grácil para intuir que todo continuará hasta la eternidad.
Cada día mejor, porque te quiero.
Texto: Inma Vinuesa
Narración: La Voz Silenciosa