22 marzo, 2012

Ajuste de cuentas


Había realizado el acto numerosas veces en los últimos tiempos con meticulosa y precisa eficacia, con la más atroz deliberación y sangre fría, pero siempre con el mismo penoso resultado. Tras descerrajarle el tiro (de forma sistemática en la sien izquierda) el “otro” retornaba de su oscuro mundo inerte y tierna y mansamente se acomodaba a su lado, siguiéndolo de noche y de día adondequiera que se desplazaba como un fiel animal de compañía.Pero hoy no tendría la menor posibilidad de retorno. No. Estaba seguro de ello. Inteligentemente (¿¡cómo no se le había ocurrido antes la magnífica idea?!) había decidido variar la dirección del tiro.Y tal como lo previó, pasó. En ningún momento el “otro” dio señales de volver a la vida. Por el contrario, fue él quien antes de que el eco del disparo (contra su sien derecha) se apagara, cayó al suelo, muerto.
Texto: Carlos Enrique Cabrera
Narración: La Voz Silenciosa