13 marzo, 2012

Fuego

El ruido del silencio despertó mis sentidos. Tras unos instantes de desconcierto intenté desentumecer los huesos. No podía moverme, apenas respirar. Algo me aprisionaba. Llené los pulmones de aire y traté de gritar con todas mis fuerzas. Solo conseguí escuchar mi alarido apagado por mil almohadas. De repente, todo se volvió fuego.
Texto: Luis Villar