27 septiembre, 2012

Rediviva O. P. encuentra unos nuevos padres


La joven se percató de la desaparición de su progenitor, de setenta y tres años, hacia las doce del medio día de ayer. El anciano no acudió a alimentar a las palomas como hace regularmente desde que enviudó, y estas se personaron en el domicilio de Rediviva para informar del escaqueo —es de justicia añadir que las susodichas subsisten gracias a la generosidad de los ancianos del lugar—. La muchacha encontró en el cuarto de su padre la bolsa de pan migado que ofrece a las aves, eso encendió sus miedos. Hacia las dos de la tarde, preocupada ya por su desaparición, organizó una batida por las calles de la capital. Así se produjo el feliz encuentro con los que a partir de ahora serán sus padres. La pareja, de edad avanzada, se aseaba en el río, debajo del puente de Los Suspiros. No habían visto a don Justiniano, que así se llama el desaparecido, pero se ofrecían gustosos a ocupar su lugar por tiempo indefinido. Rediviva aceptó enseguida la propuesta, pensando sobre todo en las pobres palomas: si son dos los que pueden alimentarlas, su situación mejorará ostensiblemente. La joven nos pide encarecidamente que informemos de que las pertenencias de su anterior padre serán mantenidas a buen recaudo diez días, en espera de que quien le encuentre vaya a recogerlas.

Texto: Paloma Hidalgo
Narración: La Voz Silenciosa