08 enero, 2013

Delirios de un pollo


De corazón y científicamente es probado que si pones un pollito en el agua se hunde. Por ese entonces disfrutaba de un suave pelaje amarillo y aún desconocía mi triste final. Tenía una fuerte fijación por el agua y la limpieza, y el gallinero no era el mejor sitio para mantenerme limpio.
El momento más especial del día era cuando llenaban los cubos, yo me tiraba como un loco hacia ellos antes de que los demás se pusieran a beber y me la ensuciaran toda. Nunca aprendí la lección y siempre acababa en el fondo suplicando ayuda. Mis compañeros asomaban sus picos mientras yo iba ahogándome poco a poco, menos mal que ya me conocían y tenían la cuerda preparada para rescatarme; aunque tengo que decir que a veces tardaban en tirarla, les gustaba verme sufrir.
Texto: Érika González Leandro
Narración: La Voz Silenciosa

9 comentarios:

Amando Carabias María dijo...

¡Qué difícil es ser distinto!

Original revisión del patito feo.

Aniagua dijo...

Pobre pollito..Me encantan los relatos tiernos..
Abrazos

Isolda dijo...

Es una fabula moderna del que se sale de lo corriente. Me ha gustado por su veracidad y sencillez.
Un beso, Erika.

Francisco Concepción dijo...

Ponerse en la piel (amarilla) de un pollo, muy singular.
Texto agradable, que te hace esbozar una sonrisa y pensar.
Me gusta.

Ana J. dijo...

A mí me ha recordado a la fábula de la rana y el escorpión: nadie puede sustraerse a su naturaleza.
El pollito/patito no puede vivir sin lanzarse al agua. Los pollitos/pollitos no pueden dejar de gastarle putadas.
Me ha encantado.

Ángeles Jiménez dijo...

Me recordó a Piolín reconvertido en pollito de verdad.

Érika González dijo...

Muchas gracias a la esfera cultural y a ustedes por vuestros comentarios, sus palabras me motivan para seguir adelante. Un beso a todos.

Alba dijo...

!A mí también me gustó mucho! Te sigo, Erika, me encanta todo lo que haces.
Una pequeña amiga : )

Dácil Martín dijo...

Una fábula divertida y moderna, como ya apuntan. Delicioso pollito.